martes, 25 de diciembre de 2018

FELICES FIESTAS
Cada diciembre vuelve la maraña
de saludos, deseos y estallidos;
la sidra y si se puede la champaña;
los sueños por cumplir y los cumplidos.
Y el lechón, el pesebre y la castaña.
Y vuelven (cuándo no) los tiempos idos.
Y con ellos se enciende la cizaña,
impermeable al perdón y a los olvidos.
El niño de Belén es una excusa
para el alcohol y la ensalada rusa
y también para el cobro de altas cuentas.
¡Cuánta alegría, luces y petardos!
¡Qué orgía de parientes y de ventas!
(Hay que tener cuidado con los dardos).

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