martes, 25 de diciembre de 2018

                         BIG BANG

            Hubo un tiempo en que el tiempo no existía,
            minuto cero del abismo, nada;
            un vacío sin cuándo: me anonada
            el oscuro esplendor de esa aporía.

            ¿Nada había, siquiera la alegría
            de iluminar la noche más cerrada?
            ¿Tampoco la conciencia atribulada
            de dar a luz materia y agonía?

            Soy apenas un hombre estupefacto:
            por Dios o por azar es increíble
            que no hubiese universo y que lo haya…

            Sólo un hecho me causa más impacto
            -cuestión ora gozosa, ora terrible-:
            que todo siga cuando yo me vaya.

          Del libro Cuestión de Tiempo, año 2016.


FELICES FIESTAS
Cada diciembre vuelve la maraña
de saludos, deseos y estallidos;
la sidra y si se puede la champaña;
los sueños por cumplir y los cumplidos.
Y el lechón, el pesebre y la castaña.
Y vuelven (cuándo no) los tiempos idos.
Y con ellos se enciende la cizaña,
impermeable al perdón y a los olvidos.
El niño de Belén es una excusa
para el alcohol y la ensalada rusa
y también para el cobro de altas cuentas.
¡Cuánta alegría, luces y petardos!
¡Qué orgía de parientes y de ventas!
(Hay que tener cuidado con los dardos).